El síndrome Mr Big, el hombre inalcanzable

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El síndrome Mr Big, el hombre inalcanzable en cosmopolitan.com.es

Alicia Misrahi de La Maleta Roja

 

El principal problema de Mr Big es que, efectivamente, es inalcanzable pero no porque sea demasiado rico ni demasiado guapo ni demasiado perfecto. Tampoco porque tenga un trauma pasado que Carrie tiene que ayudarle a superar, sino porque, en realidad, no quiere a la protagonista. O se quiere mucho más a sí mismo, que viene a ser lo mismo.

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El síndrome de Mr. Big no lo padece el propio (des)interesado sino todas las Carries de este mundo, las que volvemos a tropezar de nuevo con el mismo hombre esperando que esta vez sea diferente y que él se dé cuenta de que somos la mujer de su vida y que cambie y que, por tanto, el “amor verdadero” finalmente triunfe.

Aclaremos que nuestro Mr. Big puede ser un hombre determinado o varios que repiten el patrón.

 

Tropezar con la misma piedra

Nuestros Mr Big particulares tienen el talento de herirnos repetidamente más que nadie, aunque no se den ni cuenta, porque para ellos lo primero son ellos, su trabajo, su posición social, su vida?

Los llamamos el “amor de nuestra vida” pero no porque nos complementen y nos completen más que nadie sino porque la repetición y los encuentros y desencuentros magnifican el vínculo e idealizan la magia de la relación de pareja. ¿De verdad creemos que es casualidad que las grandes historias de amor estén trufadas de problemas y obstáculos insalvables?

Basta con que nuestro Mr. Big personal vuelva a nosotras, aunque ni siquiera nos lo suplique ni demuestre arrepentimiento ni pida perdón, para que nuestro corazón se vuelva loco otra vez. ¡Ahora sí! Nos ha escogido, se ha dado cuenta. El amor verdadero siempre triunfa.

 

Pero nuestro Mr. Big volverá a las andadas de nuevo y nos destrozará el corazón con su egoísmo porque sólo nosotras sentimos la magia y sólo nosotras estamos dispuestas a anteponer la relación a nuestros deseos, nuestros sueños, nuestro trabajo, nuestros amigos y familia y nuestro propio yo. Algo que visto con la mente despejada no resulta precisamente atractivo.

Fascinadas por los chicos malos

Y, por el camino, vamos perdiendo a algunos hombres buenos. Un estudio de la Universidad Británica de Columbia ha llegado a la conclusión de que las mujeres no nos sentimos atraídas por los hombres sonrientes, felices y con caras amables o simpáticas. Según esta investigación que mostró fotografías de hombres con diversas expresiones en sus caras, preferimos los engreídos, orgullosos, desafiantes y canallitas. Casi mejor nos lo hacemos mirar.

¿No es mejor un amor que nos acepte como somos y por el que no tengamos que aniquilar aspectos de nuestra vida y de nuestra personalidad?

 

Nuestro yo más indefenso

Nuestro Mr Big representa nuestra fascinación por el amor, nuestro yo más débil que se ilusiona y se obsesiona con un hombre que no está a la altura de nuestros deseos (quizá porque son desmedidos y poco realistas); un yo que piensa que tiene una gran suerte porque este hombre poderoso, fuerte, inteligente (o lo que sea) se ha fijado en nosotras y, lo peor de todo, que en el fondo no nos lo merecemos. Y si no lo merecemos, él puede hacer lo que quiera con nosotras?

Trabajemos nuestra autoestima mientras nos negamos a reincidir con un antiguo amor que ya nos ha destrozado una vez o con un hombre que es exactamente igual que él. Aunque duela. Porque, si no, nos pasaremos la vida esperando, dentro o fuera de una relación con él, y acusando golpes cada vez más dolorosos y humillantes.

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