10 cosas que solo entenderán las veinteañeras

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10 cosas que solo entenderán las veinteañeras

Has llegado a una edad en la que hay muchos cambios. Ya no solo físicos, que también. El futuro está delante de ti pero no quieres dejar atrás tu juventud. Y es que los ventitantos tienen muchas desventajas y muchos interrogantes.

1. Estás en ese punto en el que no entiendes a “los niños de hoy en día”

Lo que te hace cuestionarte varias cosas. Por ejemplo, ¿qué gracia tiene el snapchat si las fotos desaparecen? ¿Y qué es la nube? Mira, en mi época las nubes estaban en el cielo y los niños no insultaban por las redes sociales. Espera, ¿qué es Yik Yak?

 

2. Estás sin blanca pero no vas a sacrificar tus pequeños lujos

Te has gastado 80 euros en esa chaqueta tan mona. Y ahora no puedes ir a cenar con tus amigas porque, básicamente, estás sin blanca. Y te deprimes. Y decides salir. Y te tomas algo. Porque estás deprimida. Te lo mereces, aunque vivas en bucle.

 

3. Eres independiente, segura y vives sola. Pero tus padres te lavan la ropa

Bueno, no son aspectos que se contradigan. El ser independiente no quita que puedas ir los fines de semana a lavar las camisas en casa de tus padres.

 

4. Aún te siguen pidiendo el carnet para verificar tu edad

“¿Seguro que tienes 25? Déjeme ver su identificación”. Pero tu cara responde mucho antes que tú y esos gorilas de la discoteca se disculpan justificándose en que “era una broma”.

 

5. Tus mejores amigos a veces parecen extraños

Sois amigos desde el colegio. Os conocéis a la perfección. Pero ahora ella está en Alabama como abogada y tú en Barcelona en una compañía de seguros. Os queréis muchísimo pero, sinceramente, vuestras vidas no tienen casi nada en común como para gastar en una llamada internacional.

 

6. Cuatro de tus amigas se han casado

Dos están prometidas y una lleva tres años con su novio. Y así comienza la crisis del cuarto de vida. Nuestro consejo es: empieza a ahorrar, los regalos de boda y los baby shower son muy caros.

 

7. El FOMO te persigue

El FOMO (Fear of Missing Out) o la fobia social a perderse algo hace que te pases el día enganchada al móvil. Revisas Instagram, Facebook y Twitter cada media hora. Desde el sofá de tu casa. Sola.

 

8. Aprendes a ahorrar

Ahora que tu presupuesto depende de ti, has aprendido a elegir entre un vestido de 40 euros o una camiseta básica y dos entradas para el cine para ti y para tu chico. La vida es dura.

 

9. Ir al gimnasio

Digamos que ese propósito tuyo está entre “comprar una casa” y “tener dos hijos”. Así que, hasta el momento, te sigues engañando con planteamientos tales como “Trabajo diez horas al día, me merezco esa cerveza y ese bol de palomitas. Ya iré al gym el mes que viene. Y así.

 

10. Sientes que estás viviendo tres vidas a la vez

Trabajas más de ocho horas diarias. Aun así, quedas con tus amigos para mantener tu vida social a flote y, al llegar a casa, recuerdas que tienes que limpiar el baño y poner varias lavadoras. Y al día siguiente madrugas para ir a trabajar. Apenas duermes y estás agotada pero, ¡qué más da! Aun eres joven y solo se vive una vez.

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